Dr. Miguel Garber. (drgarber@miguelgarber.com)
Efectividad de los medicamentos
Todas las mañanas Eric Prasty tiene el placer de disfrutar de un buen café y el poder tomar el diario y leerlo ordenadamente, si es que tiene alguna manÃa es que le molesta el desorden de la secuencia de las páginas. Cuando logra llegar a los espacios reservados para temas de salud se enfrentó con la desagradable sorpresa: el medicamento que pocos meses atrás se anunciaba en el mismo periódico como el novedoso adelanto en el tratamiento de una enfermedad y estaba siendo prescripto por la mayorÃa de los médicos habÃa sido retirado del mercado norteamericano. Se supone que las autoridades de la FDA (entidad que regula la aprobación de medicamentos en Estados Unidos), después de un proceso estricto de evaluación habÃa aprobado su uso.
Lentamente Eric toma el frasco de su prescripción medica e intenta leer el principio activo del medicamento que su médico recetó hace poco más de un mes. La expresión de sus ojos cambia rotundamente, la cara relajada y confortable de saborear el café repentinamente pasa a un asombro con cierto toque de pánico: la droga de su medicamento era la que se cuestionaba. Era la vedette de turno.
Mientras tanto, en el hospital del pueblo, su médico comentaba con un grupo de cófrades una noticia de contenido similar publicada en una revista de noticias médicas. Aquà nacen los interrogantes que médicos y pacientes se plantean ¿Quién se equivocó?, ¿el paciente al insistir a su médico para que le prescriba el nuevo medicamento del que se hablaba en todos los medios de difusión?, ¿el médico, al recetar el medicamento que la literatura médica muestra como efectivo, con mÃnimos efectos adversos?, ¿los periodistas, al difundir la noticia sin el conocimiento medico necesario?, ¿los diarios o la televisión al brindarle un espacio si realizar la investigación responsable? O ¿la FDA al aprobarla no verificando la veracidad de los estudios presentados o el laboratorio por su urgencia en sacar la medicación sin terminar su evaluación, previo uso en la población?
Esto que es un relato hipotético, irreal y posiblemente parte de una novela, bien podrÃa representar una historia de la vida real.
Recordemos los medicamentos que posterior a su aprobación y difusión como la solución de determinados problemas de salud han fracasado y tuvieron que ser removidos del mercado farmacéutico, como vioxx (rofecoxib), Bextra (valdecoxib), Rezulin (rosglitazona) y tantos otros. El mercado de la industria farmacéutica mueve aproximadamente unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas o las telecomunicaciones o a la industria del seguro, siendo uno de los mercados más monopolizados, ya que el 50% de los ingresos mundiales se los llevan solo 25 compañÃas.
Una de las presiones que sufre un profesional de la salud es la difusión por los medios de noticias médicas sin un fondo cientÃfico; en una sociedad donde el homoSapiens paso a ser el Homociber-zapping, fenómeno que prácticamente sincronizado con la velocidad en que se transmiten y transfiguran las noticias que hoy nos inunda y abruman, esperando que el especialista en el tema nos dote de datos que las transformen entendibles.
Si nos detenemos en el contenido de los frondosos y complejos temas de los medicamentos veremos que esta Ãntimamente relacionado con el conocimiento cientÃfico. AsÃ, desde la perspectiva del marketing se analiza el ciclo de vida de un producto, en la ciencia hablamos del “ciclo de vida de un conocimiento”. En el ámbito medico-farmacéutico recordemos que los medicamentos conocidos como “Beta bloqueantes”, en sus inicios estaban prohibido su uso en pacientes que sufrÃan de insuficiencia cardÃaca y hoy pasaron a ser medicamentos casi de primera elección en esa patologÃa.
Esto nos clarifica lo que es un ciclo de vida del conocimiento, de aquàpodemos inferir que en medicina es la ciencia en que hay menos lugar para la verdad absoluta. Recuerdo a un profesor de Harvard que terminada su conferencia dijo “bueno, el cincuenta por ciento de lo que les conté es falso; el problema es que no puedo identificar cual es ese 50%”. De aquà vemos que la ciencia puede ser hipotética y provisional, principalmente cuando intentamos trasladar estos conocimientos novedosos a los medios de comunicación.
Y nunca mas verdadero las palabras del escritor Ernesto Sabato “Una palabra no vale por sàsola sino por su posición relativa, por la estructura total de que forma parte”.
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