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EL SUSTO DEL DIVORCIO.

Dra. Sandra Hoyos-Mejía

Para muchos, el sólo escuchar la palabra divorcio causa susto y sobresalta un temor a lo desconocido. Precisamente ese temor tan común está generado por anticiparse la persona a un tema que no conoce, en circunstancias que a todos nos gusta estar en control de nuestra situación.
El miedo ocurre nada más que por la falta de información. Y también por el hecho de que las personas escuchan mucho las opiniones de amistades que han pasado por ese proceso, algunas con buena experiencia y otras con no tan buenas; varias amistades que se creen abogados, otras que dan malos consejos legales y le ponen en la cabeza ideas alejadas de la realidad, poco prácticas.

DIVORCIO

DIVORCIO

Por eso siempre recomiendo un período previo de análisis, de reflexión, hasta de conversación en pareja si fuese posible, antes de echar mano a una demanda de divorcio.

Una decisión de divorciarse no puede ser tomada a la ligera, por lo que hay que hacer una evaluación serena de la situación y circunstancias, separando emoción y lógica, mientras aprovecha de reunir las fuerzas emocionales para dar el paso y sobrevivirlo bien.

Hay que hacer un esfuerzo objetivo de pensar con la cabeza y no con el corazón. No es fácil la tarea.

Una persona, al involucrarse en el juicio de divorcio, recién se dará cuenta cabalmente lo complicada que es la situación, desde todo punto de vista: en la salud emocional de las personas implicadas y también la de aquellas más cercanas a la pareja que se disuelve. Otras repercusiones del mismo se darán con el paso del tiempo.

Si para casarnos normalmente nos preparamos un año antes, igual con mucho tiempo hay que empezar a planificar el término de la vida en común. Piense que el proceso de divorcio, una vez iniciado, presentado en la Corte, podrá demorar seis, ocho y hasta 12 meses más.

En aquel período de análisis y planificación, lo primero a tener en el pensamiento es que a través del divorcio se destruye el núcleo familiar y que, naturalmente, esto tiene varias implicaciones. No se trata tan solo de un papel firmado por un juez dictaminando que marido y mujer ya no lo son, y están separados legalmente, con órdenes de la Corte sobre hijos, manutención, repartición de bienes. A continuación vienen consecuencias financieras, sociales, sicológicas, emocionales, laborales, etc.

Por eso, hay que prepararse. Al menos un año y hasta por ocho meses habrá que planificar y preparar el divorcio, antes de llegar a la Corte. Igual como se planificó el matrimonio, las flores, los padrinos, el color de los chocolates, los detalles, así el divorcio debe tener la misma planificación. Y no es una exageración decirlo.

Si la situación apremia o no lo permite y no hay mucho tiempo, habrá que condensar todo lo que se hubiera preparado en esos ocho meses previos, en un período más corto, empezando por determinar, con la cabeza fría, si de verdad quiere llegar al proceso de divorcio, y que éste sea en forma sencilla. O si hay tantos problemas en el matrimonio, saber que lo que se espera es una guerra total.

Hoyosmejialaw@gmail.com

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